Mi primera máquina recreativa arcade: Golden Axe – Sega 1989

Cuando tenía unos 10-11 años aún no iba con los colegas a las máquinas. Nunca salía del barrio. Es cierto, había una sala de recreativas, pero siempre estaba llena de “mayores” y gente chunga. La primera vez que fui me quitaron la pasta antes de entrar por la puerta. No recuerdo ni cuánto fue. Seguramente 50 pesetas, pero no volví hasta que tenía bastantes años más.

En el pueblo de mis padres era otra cosa. Allí jugábamos juntos críos de todas las edades y los mayores no te curraban. A lo mejor hasta te dejaban hacerles la primera pantalla. Allí, en el bar de la plaza estaba la que será siempre para mí la máquina recreativa arcade por excelencia: el Golden Axe.

Golden Axe. Héroes de esta mítica recreativa arcade

Sellección de jugadores en Golden Axe. Aquí están nuestros héroes, el bárbaro, el enano y la guerrera

Era un juego en el que una especie de Conan, un enano con hacha y una guerrera con un bikini bastante cachondo (estaba salido ya para la época) se dedicaban a recorrer poblados y castillos dando mamporros.

La experiencia era inmejorable: jugabilidad sencilla y ritmo trepidante con un montón de malos que siempre acababan rodeándote. Había monturas y pociones mágicas que obtenías dándoles collejas a unos gnomos escurridizos. Cuando no podías más y estabas a punto de palmar rodeado por los charlies, soltabas la magia y todo saltaba por los aires.

Enseguida te creías un experto, esta recreativa era un machacabotones en toda regla, de esos que te hacen subir las pulsaciones, esos en los los que es casi tan divertido jugar como animar a tu colega y ¿por qué no? reírte en su cara cuando le mataban en 30 segundos después de fardar de que iba a enseñarte a jugar “como un experto”.

Sé que no será muy objetivo, pero os dejo un breve análisis. ¿Qué tenía de bueno? Para mí, los gráficos, la variedad de movimientos, muchos tipos de enemigos, pantallas variadas, lo largo que era el juego, lo fácil que era al principio y lo chungo que se iba poniendo conforme avanzabas, un poco como el Tetris.

Detallando un poco: Los gráficos eran impresionantes, con esos colores y texturas de lo más currado. Había raíces, piedras, e incluso el volumen de la musculartura estaba bastante conseguido para la época (a mí me recordaba a mis amados He-Man). Había varios movimientos, podías dar patadas, mandobles, andar, correr y dar saltos. Cuando le cogías el tranquillo, podías combinar estos movimientos para hacer cosas bastante chulas, como cargas con el hombro, patadas voladoras… recuerdo que el enano levantaba a los enemigos y los lanzaba a tomar por culo. Además, cada héroe tenía su propia magia y su ropia estrategia. El enano era el más fuerte, la guerrera era mejor hechicera y el bárbaro era el perfecto medio entre ambos.

Pura nostalgia en 16bits en esta mítica recreativa arcade

Una obra de arte, pura nostalgia en 16bits

Las pantallas estaban muy bien, con texturas detalladas, bosques, poblados, castillos y mazmorras con varios niveles de altura, donde podías caer por un agujero… donde de pronto las estatuas empezaban a tomar vida y enfrentarse a ti… Cada pantalla tenía su truqillo. Además, en algunas podías robar monturas a los malos, que iban desde un pájaro cabezón bastante raro, que daba coletazos a dragones que escupían fuego.

Lo malo… para mí poca cosa. ¿Era simple? al principio sí, pero eso lo hacía de fácil acceso. ¿La historia daría para un óscar? No, pero ¿a quién le importaba con 10 años? Incluso, visto en perspectiva, no era tan largo como lo es un juego de consola actual, pero siendo sinceros, una recreativa arcade con partidas demasiado largas no hubiera sido un buen negocio.

Lo único que me da un poco de rabia es que nunca llegué a pasármelo. Sólo iba un par de semanas al año al pueblo y no me daban mucho dinero con esa edad. Aunque duró 3 o 4 años en el bar, nunca llegué a derrotar el jefe final, Death Adder, el poseedor de la mítica Golden Axe que daba nombre al juego. Un año llegué y simplemente no estaba… Una lagrimita por esa partida que nunca acabé en la máquina recreativa del bar Juli.

Y tú, ¿jugaste al Golden Axe de pequeño? ¿Te parece un buen juego? Si te ha gustado este post, compártelo en las redes sociales, pero aún más importante, si te gustaría volver a jugar el Golden Axe, COMO DIOS MANDA, en una recreativa con todas las de la ley, pásate por nuestra tienda Bricogame. Tenemos financiación a tu medida y gran variedad de precios, desde la Lowboy Zero hasta la Maximus, pasando por nuestra superventas Keyboy Max. Date un capricho por ese niño que sigue viviendo en ti.

Alberto

3 comentarios en “Mi primera máquina recreativa arcade: Golden Axe – Sega 1989

  • Pues la verdad es que este fue uno de esos juegos en los que me gasté más dinero de la paga infantil. Entre este, uno de futbol que creo que se llamaba Tecmo World Cup, el Wonderboy y los clasicos Asteroids, Scramble, Spy Hunter, Super Sprint, Out Run y alguno que ahora mismo no recuerdo el nombre, pasé esos momentos que a todos nos marcan de alguna manera y que modelan nuestra personalidad futura… o eso he pensado siempre.
    A ver si puedo comprarme una de estas maravillas pronto, que seguramente le encontraría un hueco en casa sin duda alguna, jajaja

    • Es una gran idea. ¿De qué juego te gustaría que habláramos? El universo de las recreativas arcade es infinito y no sé ni por dónde empezar. Toda sugerencia es bienvenida. De los que has comentado, quizá hablemos de Out Run. ¡Gracias por tu colaboración!

  • Se que llego casi un año tarde, pero buscando art works del Golden Axe para diseñar los vinilos de la mini bartop que estoy fabricando, he llegado a esta página y, casi con 38 años, he de confesarte que casi me haces derramar alguna lagrimilla de nostalgia. Golden Axe fue la primera recreativa que jugué, con 9 o 10 añitos… Y también evitando, como tú, a los gamberros autóctonos de los “recres”.
    ¡Aún recuerdo el día en que la descubrí, que volví a casa flipadísimo, repartiendo mandobles en el aire a esbirros con maza y gigantes imaginarios mientras me creía el puto Conan pero en versión retaco, jajaja!… Ains… ¡Qué tiempos!
    No me queda más que darte las gracias por este grandísimo artículo, por hacerme rememorar todos estos recuerdos.

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